El silencio y nuestro cerebro

Es sabido que la música es beneficiosa, que influye en muchos  aspectos biológicos y de comportamiento del ser humano. Quizá la influencia más llamativa sea la que ejerce en nuestro cerebro. El estudio y práctica de la música puede modificarlo para conseguir que sus dos hemisferios funcionen con más agilidad e integración, de modo más holístico. No sólo en funciones musicales, sino también en dominios como la memoria o la matemática. Pero…

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… el SILENCIO aporta beneficios a nuestra actividad neuronal, y es necesario para el cerebro?

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¿Qué es el silencio?

De un modo sencillo, podríamos definir “silencio” como la “ausencia de sonido“.

Si nos paramos a reflexionar un segundo, podemos darnos cuenta que cada vez se hace más difícil poder disfrutar de momentos de auténtico silencio. La rutina diaria, nuestros hábitos de vida, y el mundo que nos rodea en general, favorecen que nos alejemos poco a poco de esa sensación placentera que produce la ausencia de sonido. Es fácil reconocernos a cada uno de nosotros rodeados de los sonidos y ruidos más comunes: la televisión, la radio, el motor de un vehículo, un teléfono móvil, etc.

Pero debemos saber que:

El exceso de ruido puede afectar a nuestra salud y repercutir negativamente sobre nuestro cuerpo

Beneficios

 

Reduce el nivel de estrés y la tensión.

La ausencia de contaminación acústica alivia el estrés, la frecuencia cardíaca y la tensión arterial, favorece la conciliación del sueño y el descanso. Se ha demostrado que 2 minutos de silencio es más relajante que escuchar 2 minutos de música sedante.

Mejora la atención y la memoria

La constante sobreestimulación sensorial a la que estamos expuestos afecta a la capacidad de tomar decisiones y a la de resolver problemas. Afecta también a la concentración y a la imaginación en cuanto al desarrollo de ideas. El cerebro podría restaurar sus recursos de atención si tan solo no se ve expuesto a dichos estímulos. Es decir, si lo hacemos descansar un poco, y el silencio sería una forma de hacerlo. Esta es la teoría de restauración de la atención.

Regenera el cerebro

Los sonidos son lo que más nos distrae de lo que ocurre alrededor, por lo que estar en silencio pondría a nuestro cerebro en este estado por defecto. Cuando alcanzamos este estado es cuando más reflexionamos, ya que es cuando tenemos la oportunidad de pensar en cosas no relacionadas con los que nos está ocurriendo de forma inmediata. Esto incluye recordar, planear, y ser creativos. Nos ayuda, además, a procesar la información de lo que hemos experimentado para que tenga sentido.

El silencio puede hacer crecer al cerebro. Se sabe que dos horas de silencio diario permiten el desarrollo de nuevas células en el hipocampo (una región del cerebro asociada con el aprendizaje, la memoria y las emociones). Además, la investigación estableció que el silencio puede ser terapéutico para enfermedades como la depresión y el Alzheimer, que se asocian con la disminución de la regeneración de neuronas en el hipocampo.

Como ves, el silencio no sólo es un privilegio, sino una necesidad.  Por eso, apartar minutos de nuestro tiempo para disfrutar de actividades relajantes que favorezcan el silencio como puedan ser: sesiones de Spa, paseos en un entorno agradable, lectura, etc, deberían de ser un sano objetivo a incluir en nuestra agenda.

 

“El silencio es el elemento en el que se forman todas las cosas grandes”